sábado, 23 de abril de 2016

El Resfrio y la Gripe

La gripe (influenza) y el resfriado común son enfermedades de las vías respiratorias, que incluyen la nariz, la garganta y los pulmones. Las dos enfermedades tienen algunos síntomas en común y ambas son causadas por virus. Sin embargo, se trata de trastornos distintos y la gripe es más peligrosa.
Los resfriados en general no causan complicaciones graves como una pulmonía, ni requieren hospitalización; pero la gripe, a veces, causa estas complicaciones.

Se calcula que anualmente entre el 5 y 20 por ciento de la población de los Estados Unidos es afectada por la gripe. El número de muertes a causa de la gripe y de las complicaciones que causa varía de un año a otro, desde las 3.000 a las 49.000 muertes al año. La vacunación es la mejor forma de protegerse contra la gripe.  El resfriado común se encuentra entre las causas principales de consultas médicas y ausencias escolares o laborales. Hay más de 200 virus distintos que causan resfriados.

Acerca de la gripe
La gripe es una infección respiratoria causada por cierto número de virus. El virus se transmite por el aire e ingresa al organismo a través de la nariz o la boca. Entre el cinco y 20 por ciento de las personas en los Estados Unidos tiene gripe todos los años. La gripe puede ser grave, incluso mortal, entre los ancianos, recién nacidos y personas con ciertas enfermedades crónicas.
Los síntomas de la gripe aparecen súbitamente y son peores que los del resfrío. Pueden incluir:
Dolores en el cuerpo y los músculos
Escalofríos
Tos
Fiebre
Dolor de cabeza
Dolor de garganta
¿Es un resfrío o una gripe?
Los resfríos raramente causan fiebre o dolores de cabeza. La gripe casi nunca provoca malestar estomacal. En inglés, a veces se habla de "stomach flu" ("gripe estomacal") pero esto no es realmente una gripe sino una gastroenteritis.
La mayoría de la gente se recupera de la gripe sin tratamiento médico. Las personas que tienen síntomas, aunque no sean muy severos, deben evitar el contacto con otras personas y quedarse en casa. Sólo deberían salir para recibir tratamiento médico si es necesario. Puede ser que el proveedor de cuidados de salud le recete medicamentos para ayudar a su cuerpo a combatir la infección y sobrellevar los síntomas.
La principal forma de evitar que se contagie la gripe es aplicarse una vacuna anual. Una buena higiene incluyendo el lavado de manos también puede ayudar.
Síntomas - ¿Cómo puedo determinar si tengo resfriados o gripe?
A pesar de que el resfriado común y la gripe tienen muchos síntomas similares, son dos afecciones distintas.
a) Los síntomas de un resfriado se desarrollan en forma lenta y pueden incluir:
- Fiebre de hasta 38,8°C.
- Goteo o congestión nasal (a menudo con secreciones de color verde o amarillo).
-Dolor de garganta.
-Tos.
-Estornudos.
-Fatiga.
-Dolores musculares.
-Dolor de cabeza.
-Lagrimeo en los ojos.
-Los síntomas del resfriado generalmente son más leves que los síntomas de la gripe.
b) Por lo general, los síntomas de la gripe aparecen en forma repentina y pueden incluir:
-Fiebre superior a 38,8°C.
-Congestión nasal.
-Náuseas.
-Escalofríos y sudoración.
-Fatiga.
-Dolores musculares, en especial, en la espalda, los brazos y las piernas.
-Tos.
-Dolor de cabeza.
-Pérdida del apetito.
No olvidar que existe la gripe H1N1. La gripe H1N1 (gripe porcina) es una infección respiratoria provocada por un virus que se encuentra en cerdos. La gripe H1N1 puede infectar a los seres humanos.

Tratamiento - ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
No existe una cura para el resfriado común. Todo lo que puede hacer para sentirse mejor es tratar los síntomas mientras el cuerpo combate el virus:
- Descanse mucho, en especial, mientras tenga fiebre. Descansar ayuda al cuerpo a combatir las infecciones.
- Deje el hábito de fumar y evite el humo de segunda mano, que pueden empeorar los síntomas del resfriado.
- Beba mucho líquido, como agua y sopas claras. Los líquidos ayudan a aflojar la mucosidad. Los líquidos también son importantes debido a que ayudan a prevenir la deshidratación.
- Haga gárgaras con agua salada tibia algunas veces al día para aliviar el dolor de garganta. Los aerosoles o las pastillas para la garganta también podrían ayudar a aliviar el dolor.
- Evite consumir alcohol.
- Utilice gotas nasales de solución salina (agua salada), a fin de ayudar a aflojar la mucosidad y humedecer la piel de la nariz que esté sensible al tacto.
¿Qué medicamentos de venta libre puedo tomar para los resfriados o la gripe?
Los medicamentos de venta libre no pueden curar los resfriados ni la gripe, pero pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas de los resfriados o de la gripe. Consulte a su médico antes de darle algún medicamento a un niño.
- Los analgésicos alivian las molestias y los dolores, y reducen la fiebre. Entre los ejemplos se incluyen el acetaminofén, la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno y el naproxeno. Advertencia: No se debe dar aspirina a los niños ni a los adolescentes debido a que puede provocar el síndrome de Reye.
- Los antitusivos (que también se llaman antitusígenos) le indican al cerebro que deje de toser. No tome un antitusivo si está tosiendo con mucosidad. Advertencia: No se deben dar medicamentos para la tos a niños menores de 4 años.
- Los expectorantes ayudan a diluir la mucosidad para que pueda expulsarse con más facilidad al toser.
- Los aerosoles nasales descongestivos encogen las fosas nasales y reducen la congestión. Los adultos solo deben utilizar estos medicamentos durante pocos días. El uso excesivo puede hacer que los síntomas empeoren cuando la persona deje de utilizar el aerosol nasal. Advertencia: Los niños no deben utilizar estos medicamentos.
Prevención y factores de riesgo
Prevenir el contagio con el virus de la influenza y otros agentes infecciosos en los ámbitos de cuidados de la salud requiere de un enfoque multifacético. La diseminación del virus de la influenza se puede producir entre los pacientes, el HCP, y las visitas; además, el HCP puede contraer influenza de las personas de su hogar o la comunidad. Las principales estrategias de prevención son:
- administración de la vacuna contra la influenza
- implementación del protocolo para la higiene respiratoria y el manejo de la tos
- manejo apropiado del HCP enfermo
- adhesión a las precauciones para el control de la infección en la atención al paciente y  procedimientos que generen aerosol
- implementación de medidas de control de ingeniería y ambiental de la infección.

Las personas con diabetes (tipo 1 y 2), incluso cuando están bien controladas, corren mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves por la influenza, que a menudo resultan en hospitalizaciones e incluso la muerte en algunos casos. Neumonía, bronquitis, sinusitis e infecciones del oído son algunos ejemplos de complicaciones relacionadas con la influenza. Esto es porque la diabetes puede hacer que el sistema inmunitario esté menos preparado para luchar contra las infecciones. Además, la enfermedad puede hacer que sea más difícil controlar los niveles de azúcar en sangre. La enfermedad puede elevar sus niveles de azúcar pero a veces las personas se sienten inapetentes cuando están enfermas, y esto puede ocasionar que los niveles de azúcar en sangre disminuyan. Por lo tanto, es importante cumplir con las normas para los días en que está enfermo. La vacunación es la mejor protección contra la influenza Se recomienda que las personas con diabetes tipo 1 o 2, de 6 meses en adelante, reciban una vacuna contra la influenza.
Las personas con diabetes tipo 1 o 2 corren un mayor riesgo de desarrollar neumonía a causa de la influenza, por lo tanto, también se les recomienda recibir una vacuna contra la neumonía (neumocócica).   Una vacuna contra la neumonía debe ser parte de un plan de control de la diabetes.

Repetimos, la vacunación anual es la mejor forma de protegerse contra la gripe. Desde 2010, se ha recomendado la vacuna antigripal anual a todas las personas a partir de los 6 meses de edad en adelante deberían vacunarse cada año, ya que ess especialmente importante para las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza o pacientes ambulatorios con complicaciones relacionadas con la influenza, el departamento de emergencias o visitas a hospitales.
Cuando el suministro de vacunas sea limitado, los esfuerzos deben centrarse en administrar vacunas a las siguientes personas:
- todos los niños de 6 a 59 meses de edad;
-todas las personas de 50 años y más
-  adultos y niños que padecen trastornos crónicos pulmonares (incluyendo asma) o cardiovasculares (excepto hipertensión aislada), renales, hepáticos, neurológicos, hematológicos o metabólicos, incluyendo diabetes mellitus;
- personas con inmunosupresión (incluyendo inmunosupresión causada por medicamentos o VIH);
- mujeres que están o estarán embarazadas durante la temporada de influenza
- niños y adolescentes (entre los 6 meses y los 18 años de edad) que están recibiendo una terapia de aspirina a largo plazo y que pudieran estar en riesgo de desarrollar el síndrome de Reye después de una infección por virus de influenza;
- personas que viven en asilos de ancianos y otros centros de cuidados a largo plazo;
- personas obesas, con un índice de masa corporal de 40 o superior.
- personas que viven o cuidan a personas con un alto riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la influenza.
Están disponibles las vacunas contra la influenza tradicionales (llamadas "trivalentes") fabricadas para proteger contra los tres virus de la influenza. Además, también están disponibles las vacunas contra la influenza fabricadas para brindar protección contra los cuatro virus de la influenza (llamadas "tetravalentes"). La vacuna trivalente contra la influenza protege contra dos virus de la influenza A (H1N1 y H3N2) y un virus de la influenza B. Están disponibles las siguientes vacunas trivalentes contra la influenza:
- Vacunas inyectables trivalentes en dosis estándar que se fabrican utilizando virus cultivados en huevos. Hay disponibles varias vacunas inyectables contra la influenza diferentes de este tipo que además están aprobadas para usar en personas de diversas edades. Algunas están aprobadas para usar en personas de tan solo 6 meses de edad. La mayoría de las vacunas inyectables contra la influenza se administran usando una aguja. Una dosis estándar de la vacuna inyectable trivalente también puede administrarse usando una inyección a presión en personas de 18 a 64 años de edad.

¿Cuándo debe administrarse la vacunación?
Lo ideal es vacunarse antes de que comience la actividad de la influenza en la comunidad. Los proveedores de servicios de salud deberían ofrecer las vacunas antes de Abril, de ser posible. La vacunación debería seguir ofreciéndose mientras haya virus en circulación. Si bien los brotes de influenza estacional pueden aparecer a principios de Abril, la mayoría de las veces el período de mayor actividad de la enfermedad ocurre entre Junio y Julio, aunque la actividad puede durar hasta fines de Octubre. Como la producción de los anticuerpos que protegen contra la infección por virus de la influenza demora aproximadamente dos semanas a partir de la vacunación, lo mejor es que las personas se vacunen para estar protegidas antes de que la influenza comience a circular en su comunidad.
Algunos niños de 6 meses a 8 años necesitan 2 dosis de la vacuna contra la influenza, las cuales deben administrarse con un intervalo de al menos 4 semanas. Estos niños deben recibir la primera dosis tan pronto como la vacuna esté disponible para tener suficiente tiempo para que ambas dosis se administren antes o apenas después de que comience la actividad de la influenza. Para evitar que se pierdan oportunidades, los médicos y otros profesionales de la salud deben ofrecer la vacuna durante las visitas de rutina al servicio de salud o durante las hospitalizaciones, siempre que la vacuna esté disponible.
Los niños menores de 6 meses conforman el grupo pediátrico con mayor riesgo de sufrir complicaciones por la influenza, pero son demasiado pequeños para ser vacunados. La mejor manera de proteger a los niños pequeños es asegurándose de que todos los miembros de sus familias y sus cuidadores estén vacunados. Se recomienda administrar la vacuna contra la influenza a todos los niños de 6 meses de edad o más. Los niños de 6 meses a 8 años que anteriormente recibieron en total 2 dosis o más de la vacuna trivalente o tetravalente contra la influenza solo necesitan una dosis para la temporada 2015-16. No es necesario que las dos dosis previas se hayan administrado en la misma temporada o en temporadas consecutivas.
Los niños de 6 meses a 8 años que anteriormente recibieron solo 1 dosis de la vacuna contra la influenza o que nunca se vacunaron necesitan dos dosis de la vacuna para estar completamente protegidos durante la temporada 2015-2016. Las recomendaciones del ACIP para la temporada 2015-2016 tienen un algoritmo para guiar a los médicos al momento de tomar decisiones sobre la vacunación de niños entre 6 meses y 8 años de edad.
Instrucciones para la vacunación con 2 dosis
La primera dosis debe administrarse tan pronto la vacuna esté disponible, y la segunda dosis a las 4 semanas o más luego de la administración de la primera dosis. La primera dosis "prepara" al sistema inmunitario; la segunda, ofrece protección inmunológica. Los niños que sólo reciben una dosis de la vacuna cuando necesitan dos pueden tener protección reducida o ninguna protección con sólo una dosis de la vacuna contra la influenza. Se necesitan dos dosis para proteger a los niños. Si su paciente necesita dos dosis, comience el tratamiento temprano para que el niño esté protegido antes de que la influenza comience a circular en la comunidad. No olvide de recordarles a los padres que quizás el niño necesite recibir una segunda dosis. La protección suele activarse aproximadamente dos semanas después de la segunda dosis.
Los niños que necesitan dos dosis de la vacuna contra la influenza no necesitan recibir dos veces la misma vacuna contra la influenza; se puede usar tanto la vacuna viva como la inactivada para cualquiera de las dosis. (Dentro del marco de las indicaciones y recomendaciones aprobadas, no existe ninguna recomendación preferencial para ninguno de los tipos o marcas de vacunas aprobadas contra la influenza).
Vacunación para los adultos
Como figura anteriormente, se recomienda que todas las personas de 6 meses en adelante se vacunen contra la influenza, incluidos los adultos más saludables. La vacunación es fundamental para las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones graves a causa de la influenza o personas que viven o cuidan a las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones graves. Las personas que trabajan en ámbitos de cuidados de salud deben vacunarse contra la influenza una vez al año. La vacunación de profesionales de los cuidados de salud ha sido asociada con el reducido ausentismo laboral y con menos muertes entre los pacientes de asilos de ancianos.
Personas que no deberían vacunarse
Las personas que hayan tenido una reacción grave a una vacuna contra la influenza y los niños menores de 6 meses no deberían vacunarse. Por lo general, las personas con una enfermedad moderada o grave con o sin fiebre deberían esperar hasta su recuperación para recibir la vacuna contra la influenza.
Es importante ser precavido con el uso de la vacuna contra la influenza si hay antecedentes de haber padecido el Síndrome de Guillain-Barré (GBS) durante las 6 semanas posteriores a la administración de la vacuna. Dichas personas tienen riesgo de GBS recurrente si se vuelven a vacunar y, si no corren alto riesgo de padecer las graves complicaciones de la influenza, por lo general no deben ser vacunadas. Sin embargo, si bien la información es limitada, los beneficios comprobados de la vacuna contra la influenza pueden ser mayores que los riesgos que corren muchas personas con antecedentes del Síndrome de Guillain-Barré y que también tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones graves a causa de la influenza.
Personas con alto riesgo de desarrollar complicaciones por la Influenza
La mayoría de las personas que contraigan la influenza padecerán una enfermedad leve, necesitarán atención médica o medicamentos antivirales y se recuperarán en menos de dos semanas. Sin embargo, algunas personas tienen mayores probabilidades de sufrir complicaciones por la influenza, las cuales pueden derivar en hospitalizaciones y ocasionalmente provocar la muerte. 
Neumonía, bronquitis, sinusitis e infecciones del oído son algunos ejemplos de complicaciones relacionadas con la influenza. La influenza también puede empeorar otros problemas de salud crónicos. Por ejemplo, las personas con asma pueden sufrir ataques de asma mientras tienen influenza y las personas con insuficiencia cardíaca congestiva crónica pueden presentar un agravamiento de su condición desencadenado por la influenza. 

La siguiente lista incluye los grupos de personas que tienen más probabilidades de desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza si contraen la enfermedad.
a) Personas con alto riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza
- Los niños menores de 5 años, especialmente los niños menores de 2 años
- Adultos de 65 años de edad y mayores
- Mujeres embarazadas (y mujeres que han dado a luz dos semanas atrás)
- Residentes de asilos de ancianos y de otros centros de cuidado a largo plazo
b) Personas que padecen afecciones médicas incluyendo:
- Asma
- Enfermedades neurológicas y del neurodesarrollo [incluyendo trastornos del cerebro, la médula espinal, el nervio periférico y los músculos, por ejemplo parálisis cerebral, epilepsia (trastornos convulsivos), accidentes cerebrovasculares, discapacidad intelectual (retraso mental), retraso en el desarrollo de moderado a grave, distrofia muscular o lesión de la médula espinal].
- Enfermedades pulmonares crónicas (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica y fibrosis quística)
- Enfermedad cardíaca (como enfermedad cardíaca congénita, insuficiencia cardíaca congestiva y enfermedad de la arteria coronaria)
- Trastornos sanguíneos (como anemia falciforme)
- Trastornos endocrinos (como diabetes mellitus)
- Afecciones renales
- Enfermedades del hígado
- Trastornos metabólicos (como trastornos metabólicos congénitos y trastornos mitocondriales)
sistema inmunitario debilitado debido a una enfermedad o medicamento (como personas con VIH o SIDA, o cáncer o aquellas personas en tratamiento con esteroides por enfermedades crónicas)
- Personas menores de 19 años de edad que están recibiendo una terapia a largo plazo a base de aspirinas
- Personas con obesidad mórbida (calculen su índice de masa corporal o IMC para saber si equivale a o supera los 40).

Acerca del resfriado común
Los síntomas de resfriado comienzan en general 2 o 3 días después de la infección con un virus del resfriado y duran entre 2 y 14 días. Es posible contagiarse al inhalar virus del resfriado o al tocarse los ojos o la nariz después de tocar superficies cubiertas con virus. Por eso lavarse las manos y mantenerse alejado de personas resfriadas es importante y ayuda a mantenerse saludable. 
Los resfriados son la octava causa más común de enfermedad en los adultos, y la tercera causa más común en los niños.

Estornudos, dolor de garganta, nariz tapada, tos: todos conocemos los síntomas del resfrío. Los síntomas suelen comenzar 2 ó 3 días después de la infección y duran de 2 a 14 días. El resfrío común no tiene cura. Para aliviar los síntomas, pruebe con:
- Descansar varios días.
- Ingerir líquidos (no alcoholicos)
- Hacer gárgaras con agua tibia con sal
- Usar pastillas para la tos o aerosoles para la garganta
- Tomar medicamentos de venta libre para el dolor o el resfrío (Paracetamol)
 - Sin embargo, no le dé aspirina a los niños y no le dé medicinas para la tos a niños menores de cuatro años.

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